Evolución

El alma individualizada según progresa, tiene un objetivo. Ese no es consciente pero debido a su propulsión, su propósito es fundirse con su origen, el ser universal.

El hombre es el único animal que tiene el poder de acelerar su evolución. Todos los otros reinos, mineral, vegetal y animal tienen que fluir con la propulsión de la naturaleza y dentro de las limitaciones creadas al comienzo de la creación de este ciclo.

Desde la propulsión primordial hasta el estadio de hombre, todo procede dentro de su esquema de energía, con su propio poder inherente de propulsión. Nada lo acelera y nada los retarda. Este sentido inherente de profusión crea lo que llamamos instinto. Es instinto porque no es aprendido, es algo en el interior de uno mismo que está siendo guiado en la dirección de una evolución ulterior por la inteligencia que todo lo penetra.

Nunca se desperdicia una vida. Siempre aprendemos algo.

El cuerpo es un vehículo para la mente y la mente es la que crea los problemas que forman una barrera entre la conciencia pura o la Divinidad, y el cuerpo. El proceso es clarificar la mente; la mente debe conseguirlo. La consecuencia de la pureza es lo que llamamos evolución.

Nadie puede hacer evolucionar a nadie, uno tiene que evolucionar por sí mismo.

Venimos a la tierra como a una escuela, hemos venido a aprender. ¿por qué debemos aprender?, Porque queremos evolucionar. ¿por qué queremos evolucionar? Porque queremos escapar del sufrimiento, queremos alcanzar el estado de paz primordial del que hemos venido. Pero para alcanzar ese estado, tenemos que ir a la escuela. Esta es la escuela.

En cada vuelta hay una oportunidad de aprender y evolucionar. Al ser la evolución inherente a nosotros, no podemos pararla, es una fuerza que nos lleva hacia adelante. Incluso todas esas pruebas y tribulaciones de la vida no son otra cosa que oportunidades. Utilizando la adversidad desde este punto de vista, el escozor de la llamada adversidad desaparece, porque lo que nos hace sufrir es nuestra propia mente, nada más.

El hombre no quiere adaptarse la verdad, sino quiere moldearla sus necesidades. Eso nunca puede ser evolutivo.

El átomo primordial, conteniendo en su interior al alma individual, vino a su individualidad a través de una vasta explosión al comienzo del presente ciclo del universo. Antes de que ocurriese la explosión, las cosas estaban en equilibrio y en ese estado de equilibrio había finas corrientes traídas de un ciclo previo del universo. Son estas corrientes las que se avivaron llegando a un estado en el que la explosión se hizo inevitable. Cuando ocurrió la explosión, todas las partículas atómicas y subatómicas volaron. Ahí es donde el alma adquirió su individualidad. De modo que el ser universal, que componía todo el universo, saltaron pequeñas partículas de individualidad.

Debido a la creación, también hay disolución… No destrucción, sino de solución. Antes de la creación de este universo había silencio. Todo el propósito de la expansión es alcanzar otra vez el silencio, y esto es lo que queremos decir con evolución.

Cuando el universo se disuelve, se llama en sánscrito pralaya, periodo de tranquilidad. Para este periodo de tranquilidad podemos usar la analogía de un mar suave, tranquilo. Este mar, el universo, no esta enteramente tranquilo, pero ha alcanzado la forma más sutil del universo satvicó. Si observas el mar cuando está muy tranquilo, sin olas u ondas, aún hay una corriente funcionando en él, no está inmóvil. Por lo tanto, cuando este universo alcanza el pralaya, o tranquilidad, todavía hay finas corrientes que llevan esa tranquilidad de vuelta la actividad, y así es como comienza el siguiente ciclo.

La semilla existe en el árbol y el árbol entero existe en la semilla. Lo que sucede en medio, entre la semilla y el árbol, se llama evolución. Todo puede existir en el estado evolucionado y también puede existir en el estado involución.

El verdadero significado del problema de si fue primero el huevo o la gallina es que la vida es eterna, que continúa perpetuandose a sí misma a través de la disolución y la recreación. El universo entero, que es una manifestación del manifestador, es eterno. Pero debido a que el universo sólo puede operar en ciclos, su cambio se ve sólo en los ciclos y no en su totalidad. La totalidad de la creación, aunque cambiante, permanece eterna.

Dentro de este universo el planeta Tierra no es único. Hay muchas tierras similares a esta tierra, con la misma clase de gente. Por lo tanto, no debemos considerarnos como los únicos poseedores del conocimiento. Más allá de este estado de evolución hay todavía estados ulteriores de evolución. Esto continuará hasta que nuestro ciclo presente termine; pero el fin de este ciclo será el comienzo de otro. Por eso decimos que el universo es infinito y eterno: dentro del esquema del infinito hay más ciclos.

Conforme procede a evolucionar, el átomo se multiplica. Se producen combinaciones ulteriores y estas a su vez forman diversas clases de materia. La esencia del átomo primordial es la misma, pero su expresión es diferente.

En este proceso evolutivo no recorremos una distancia. Las pequeñas partículas atómicas que componen nuestro sistema están desplazándose en un estado de flujo. El ser cambiante que siempre tiene que continuar cambiando, viaja dentro del sistema de la mente en el tiempo y en el espacio. Lo que no cambia no va a ningún sitio, está por siempre presente. La meditación nos enseña a conocer este aspecto que no cambia, que está siempre presente. Este pequeño átomo da vueltas en su estado evolutivo, en silencio. El objetivo último es re experimentar el silencio, llamarlo con el nombre que queráis: Divinidad, Dios, Cabeza de Dios. Al alcanzar el último objetivo del silencio, te darás cuenta de que todo este universo no es más que un sueño.

Cuando un ser humano toma su primera encarnación, llevando con él el recuerdo de todas las experiencias materiales previas, se forman ciertas tendencias. Ni siquiera los animales tienen las mismas experiencias. Un gato puede ser un gato callejero (que tiene que mendigar para vivir), mientras que otro puede ser adorado y recibir la mejor silla de la casa. También los animales atraviesan diferentes clases de experiencias. Las impresiones de esas experiencias están contenidas en la mente del ser humano cuando toma su primera encarnación.

La primera encamación está compuesta en su mayor parte de conciencia del yo físico. Es consciente de sus necesidades de comida, agua, y de realizar otras funciones biológicas. Estas necesidades, .a su vez, crean necesidades ulteriores y así es como se produce una ‘mayor y mayor atadura.

Hoy va a cazar un ciervo y consigue uno pequeño, pero querrá tener uno mayor al día siguiente.Ya que todas estas impresiones comienzan a formarse, no penséis que vuestra primera encamación está libre de karma.

Incluso el hombre más primitivo tuvo alguna capacidad de pensamiento. En la primera encarnación la especie humana ya tenia la a desarrolIarse ulteriormente, y la fuerza evolutiva lo empujaba a una conciencia más expandida. Esta fuerza siempre lo estará empujando hasta que se haga consciente de la conciencia total. Pasarán muchas vidas hasta que obtenga la conciencia pura y total.

Una vez que se ha alcanzado la humanidad, no es posible reencarnarse por debajo de ella. Es una idea falaz que se encuentra en algunas filosofías  orientales.

Dicen que si vives vida mala entonces te reencarnas en un perro o en un gato, un ratón o una cucaracha. Esto no es verdad; la evolución es siempre progresiva.

Un ser humano no puede nunca renacer en un reino inferior. Una vez que uno ha alcanzado el estadía humano, siempre será humano, pero en el abanico de la humanidad puede fluctuar arriba y abajo. Este movimiento está determinado por nuestras acciones y nuestros pensamientos. Estos influyen, guían y nos condicionan a experimentar niveles más-y más altos de humanidad.

Sólo podemos evolucionar por nosotros mismos. Nadie puede hacerlo por nosotros. Otros guías pueden ayudar, pueden encender la chispa y soplarla hasta que la se hace tan fuerte que no necesita más aire, hasta que encuentra su propio ímpetu para arder.

Bueno es cuando una acción es espontánea y tiene vida según la naturaleza. Puede parecer que muchos actos no sean constructivos superficialmente, pero pueden ser las acciones necesarias para hacerte progresar en el camino de la evolución y crear mayor armonía.

¿Para qué quieres saber acerca de tu vida pasada? ¿Cómo te va a ayudar en esta vida? Alguien puede decir: “iOh! Conociendo los errores de la vida pasada evitaré cometerlos otra vez”. Ese no es el camino. Cuando se trata del ser espiritual, no analizas la oscuridad, enciendes la luz. Los errores desaparecen, la oscuridad desaparece, la luz está ahí.

Si el hombre alcanza los límites de su existencia más altos en esta Tierra; y aun así se autorrealiza, vivirá en otro planeta poblado de seres superiores a nosotros. Pero al tener la facultad de discernimiento podemos trascender todas esas existencias y alcanzar el origen. Tenemos esa posibilidad en nuestro interior. Si queremos progresar en la fuerza de la evolución que nos lleva hacia adelante, podemos alcanzar otras existencias en un nivel mucho más fino, un nivel donde nos podemos sentar tú y yo en silencio y mis pensamientos te serán transmitidos sin pronunciar una palabra.

Cuando una persona alcanza el nivel más alto de evolución en este planeta, tiene que

reencarnarse en otro . En dicho planeta comenzaría como un hombre primitivo en comparación con los otros, más evolucionados. Así el procedimiento continúa hasta que uno alcanza nivel más fino de la mente. Al alcanzar el nivel más fino de la mente, toda la mente queda subyugada. ¿Qué permanece? Permanece el espíritu porque el espíritu es eterno.

Todo el mundo tiene tres elementos: animal, humano y divino. Por medio del pensamiento y la acción adecuada, progresamos hacia niveles más altos de humanidad hasta alcanzar a Dios. Por eso tenemos algunos dioses vivos en la tierra, hombres-dioses. Este nivel  de vida es posible para todo el mundo.

La base del hombre es el ser espiritual, y ese espíritu, o Divinidad, es para siempre puro y perfecto. Ese espíritu Divino no requiere evolución ni necesita reencarnarse.

Nunca habrá una Era de la en este planeta Tierra, nunca habrá un tiempo en el que cada ser humano que vive en este planeta será un ser iluminado. En todo este proceso evolutivo nosotros somos solamente una pequeña sección de un vasto continuo. En esta “pequeña sección que contiene cinco mil millones de personas”, encontraremos algunos transcendiendo los limites de la sección y algunos que están entrando en ella, en su primera encarnación humana. De modo que, evolutivamente no todo el mundo puede hallarse en un estado iluminado. Según se ilumina una cierta sección, o alcanza un estado más alto de evolución, hay otros reinos debajo del nuestro que están entrando, alimentando continuamente el proceso evolutivo.

Cuando hablamos de la Era de la Iluminación podriamos creer que todo el mundo está iluminado. Esto nunca puede suceder. Los maestros más grandes que vinieron a la Tierra como Encarnación de la Divinidad misma no pudieron conseguirlo, aunque ayudaron a generar una mayor felicidad en el mundo.

La madre es la controladora del destino de mañana, no sólo de su niño, sino del mundo. La mujer es la controladora destino de la humanidad. Conforme mejora una persona, da mejores hijos, que producen un mundo mejor.

Eso. que no os parece nada es todo. Porque en esa nada. está el poder que ha creado la semilla y esta semilla tiene el poder de convertirse en un gran árbol. Esa nada se impulsa a sí misma para convertirse en un todo, porque ese todo estaba ahí, en la nada, siempre.

Deja un comentario